viernes, 17 de enero de 2014

Qué se puede aprender durante una guerra

Pronto hablaremos de este libro, Las cinco personas que encontrarás en el cielo, de Mitch Albom, pero antes quiero haceros un adelanto del mismo, con la intención de que me acompañéis cuando publique la reseña. Espero que os guste y os anime a leéroslo.

"Eddie aprendió muchas cosas durante la guerra. Aprendió a ir subido encima de un carro de combate. Aprendió a afeitarse con agua fría que ponía en su casco. Aprendió a tener cuidado cuando disparaba desde un pozo de tirador, no fuera que alcanzara un árbol y se hiriera a sí mismo con un proyectil desviado. 

Aprendió a fumar. Aprendió a desfilar. Aprendió a cruzar un puente colgante de cuerdas mientras cargaba -todo a la vez- con un impermeable, una radio, una carabina, una máscara de gas, un trípode de ametralladora, una mochila y varias cananas colgadas del hombro. Aprendió a tomar el peor café que había probado nunca.

Aprendió unas cuantas palabras de otros idiomas. Aprendió a escupir muy lejos. Aprendió a escuchar la charla nerviosa de un soldado que ha sobrevivido a su primer combate, cuando los hombres se dan palmaditas en la espalda unos a otros y sonríen como si todo hubiera terminado -"¡Ahora podemos volver a casa!"-, y aprendió a soportar la depresión de un soldado después de su segundo combate, cuando se da cuenta de que la guerra no se termina con una batalla, que habrá más y más después de aquélla.

Aprendió a silbar entre los dientes y a dormir en suelo pedregoso. Aprendió que la sarna son unos ácaros que pican mucho y se te entierran en la piel, especialmente si llevas la misma ropa sucia durante una semana. Aprendió que los huesos de un hombre son blancos cuando asoman por entre la piel.

Aprendió a rezar a toda velocidad y en qué bolsillo guardar las cartas para su familia y para Marguerite, por si acaso sus compañeros lo encontraban muerto. Aprendió que a veces estás sentado junto a un amigo en una trinchera, hablando en voz baja del hambre que tienes, y al instante siguiente hay un pequeño guss* y el amigo se desploma y el hambre que tienes deja de importar.

Aprendió, mientras un año se convertía en dos, y dos se convertían casi en tres, que incluso los hombres fuertes y musculosos se vomitan las botas cuando el avión de transporte los va a descargar, y que hasta los oficiales hablan en sueños la noche antes del combate.

Aprendió a hacer prisioneros, aunque nunca aprendió a ser uno. "

* La traducción directa del alemán es "chorro", luego cabe suponer que se refiere a una ráfaga de disparos o algo similar. Por el contexto se entiende algo así, pero si hay alguien que sepa exactamente su significado acepto su aportación muy agradecido.

¡La de cosas que se aprenden en una guerra! Ahora entiendo por qué ha habido tantas a lo largo de la historia y actualmente en todas partes del mundo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada